sábado, 18 de junio de 2016

Pablo Pineda: "No pedimos caridad por tener Down, sino derechos"

"No somos personas con discapacidad, sino con capacidades distintas", opina este maestro y ganador de la Concha de Plata, que mañana dará una charla en Murcia

26.04.2016 | 04:00
Pablo Pineda: "No pedimos caridad por tener Down, sino derechos"
Pablo Pineda: "No pedimos caridad por tener Down, sino derechos"

Con 24 años se convirtió en el primer universitario europeo con síndrome de Down. Se hizo popular para el gran público cuando se alzó con la Concha de Plata al mejor actor en el Festival de Cine de San Sebastián, por su papel en la cinta Yo también, donde compartía protagonismo con Lola Dueñas. Pablo Pineda estará mañana en Murcia, en concreto en el salón de actos de la facultad de Economía y Empresa de la UMU, donde impartirá la conferencia La diversidad en primera persona. Consultor de Diversidad en Fundación Adecco, predica con el ejemplo y demuestra que la diversidad funcional no tiene por qué suponer una traba. Pineda charló ayer por teléfono con LA OPINIÓN, a propósito de su participación en el foro que organiza la Escuela de Negocios (ENAE).
Hablará usted de La diversidad en primera persona. ¿En qué aspecto hará hincapié?
Lo que nos socializa a las personas con otras capacidades es el empleo, el trabajo. Es lo que nos pone una ventana al mundo. Pienso que el trabajo dignifica a la persona. Queremos ocupar un hueco en la sociedad, y el empleo es importante, también para nuestra autoestima. Siempre digo que no somos personas con discapacidad, sino personas con capacidades distintas. Lo que hay que hacer es explotar esas capacidades, en lugar de escenificar nuestras dificultades. Se puede.
¿Qué sigue fallando en la sociedad para terminar de integrar a las personas con unas capacidades distintas?
Creo que todavía existe un miedo. La creencia que tiene la gente de pensar que lo vamos a hacer todo más lento. En las empresas, en la escuela... Como si fuéramos una rémora, una carga. Y eso no es verdad. Piensan que tenemos discapacidad, cuando lo que tenemos son otras capacidades. Y luego está el exceso de paternalismo. No pedimos caridad: pedimos derechos que están en la Constitución.
¿Y cómo se explica esto a esa parte de la sociedad?
Hay que seguir concienciando, seguir dando charlas y seguir luchando.. Demostrando que podemos. Y no es a una parte de la sociedad: es a la sociedad entera, es todo el sistema el que lo piensa. Por eso hay que seguir concienciando, seguir haciendo entrevistas como esta... Esto es pesado, es cansino, pero hay que hacerlo. Hay que ser muy cansinos. Yo pido a quienes vengan a escucharme que vengan con la mente en blanco. Que no vengan con ideas preconcebidas. Cuando uno va a un sitio con ideas preconcebidas, mal. Hay que ir sin prejuicios y con la sorpresa. Quiero que la gente se sorprenda.
Además de dar charlas, ¿se le ha pasado por la cabeza retomar su faceta de actor?
No. Fue una experiencia magnífica, pero el proceso fue arduo. Además, está el miedo al estancamiento. Un Down no va a hacer otra cosa en una película que no sea de Down. Además, mi película, Yo también, no tiene segunda parte: de tenerla, se adulteraría un poco el mensaje, la realidad. Cuando conseguí el premio, inesperadísimo, de la Concha de Plata, pensé: «Hasta aquí llego». Además, me gusta mucho reinventarme. A raíz de la película, he descubierto otras facetas.
¿Y qué faceta desea explorar ahora?
¡La íntima! (ríe) Hasta ahora todo ha sido cara a la galería, un personaje. Pero hay temas como la independencia, la pareja... Los prejuicios siguen estando ahí. Hay que ser realista, esa faceta creo que va a ser más difícil.
O no.
El hecho de que una chica se enamore de alguien con Down es difícil. Uno no puede hacer castillos en el aire.
¿Conocía usted ya Murcia?
Desde pequeño he pasado por allí, porque veraneo en Calpe. De la Región, he estado en pueblos como Jumilla. Hace casi cinco años me dieron un premio allí.
¿Y le gusta la Región?
Me gusta todo. Como me gusta Cataluña, Galicia... España es muy rica, creo que es el país más completo. Tiene mar, huerta... ¡Y la gastronomía, ni te cuento! ¡Con lo que yo disfruto con la comida!
¿Ha llegado a probar usted los paparajotes?
Una vez. Están buenísimos.

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