Espacio de difusión, promoción y actualización de los Derechos de las Personas con Discapacidad, principalmente en la Provincia de Tucumán, República Argentina. Dr Juan Manuel Posse
El hombre de 66 años tiene retraso mental y la llama "mamá". Se conocieron cuando él era trabajador golondrina.
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TERNURA. Mafalda, y su hijo adoptivo Salvador. FOTO TOMADA DE CADENA3.COM
Mafalda Giaquinta es la protagonista de una historia de solidaridad que conmueve, ya que adoptó a un hombre, de 66 años, con retraso mental.
La mujer oriunda de Mendoza contó en Cadena 3 que conoció a Salvador Acosta
hace 20 años, cuando este hombre tucumano llegó con una cuadrilla de
trabajadores golondrina. Recuerda que lo defendía de las burlas de los
cosechadores.
Cuando los dueños del lugar se
enfermaron y él tenía que dejar la piecita que le prestaban, Mafalda
decidió darle un refugio en su propiedad. Pero, algunos familiares
temieron que el hombre fuera peligroso para sus tres hijos que aún eran
pequeños y le colocaron una denuncia en el Juzgado. Entonces, un primo
de Mafalda le dio alojamiento y, al morir éste, volvió a su eterno
peregrinar de casa en casa por La Arboleda.
Mafalda
lo ayudaba en cuanto podía, y en una oportunidad, lo buscó para
regalarle un par de zapatillas y lo halló en total estado de abandono.
Es así que, temiendo por su vida, decidió, junto a su nueva pareja,
convertirse en los nuevos padres del tucumano.
Salvador
convive en la casa con toda la familia de Mafalda, a quien trata de
"mamá", dado que los especialistas indican que el hombre tiene una edad
mental de entre 3 y 4 años.
“Es muy bueno, suele ponerse celoso de mis hijos”, comentó la mujer sobre el comportamiento de su nuevo hijo.
Además, contó: “El día que empecé a hacer los trámites en el juzgado me preguntó si me podía decir 'mamá' y le dije que sí”.
“Él se encuentra bien, está muy maltratado por la vida y a lo mejor alguien le hace una pregunta y se ofende”, explicó.
“Hay que entenderlo, él va a seguir siendo un niño”, destacó.
Mafalda
señaló que la acción solidaria es algo que viene de familia. “Mi madre
ha hecho lo mismo con otras personas y mi papá llevó a mi casa a una
prima de 13 años que se quedó huérfana y no la quería nadie”, recordó.
Ha comenzado un nuevo ciclo del programa radial "TODOS POR LA INCLUSIÓN" que se emite en la provincia de Tucumán a través de FM Metropolitana 100,5 MHz, todos los martes de 18 a 19 hs. En la conducción están Fabiana Vergara y Chaupy, con el objetivo de abrir puertas, desde los diferentes campos, a la inclusión de las personas con discapacidad, informando y concientizando que el "a pesar de" no es obstáculo para emprender el camino que uno desea transitar a través del uso y reconocimiento de todas sus potencialidades y de la dignidad de la persona. Estamos muy contentos de poder participar con nuestra adhesión y en la medida de nuestras posibilidadees en emprendimientos relacionados con la temática, y en el esfuerzo y gran vocación de quienes se comprometen, con su experiencia y su saber, el llevar adelante tan nobles objetivos. Muchas felicitaciones a ellos.
El drama de Blanquita, la mujer que de tan frágil apenas puede caminar
Los vecinos del Sur están conmovidos por la historia de esta mujer de 32 años y 25 kilos de peso. Video.
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Blanquita tiene 32 años, es discapacitada y pesa tan sólo 25 kilos
NECESITA AYUDA. Blanquita no puede comer comidas sólidas. LA GACETA / FOTO DE MIGUEL VELÁRDEZ
Es tan frágil que parece a punto de desarmarse. Camina lento
como si tuviera que pedirle permiso al viento. Su cuerpo es piel y
huesos. Tiene 32 años y pesa tan solo 25 kilos. Una bolsa de harina de
panadería pesa el doble que ella. Blanquita, como le dicen sus
familiares, es discapacitada y necesita ayuda urgente. Nunca recibió una
pensión, un subsidio, ni un plan social, nada. Para el Estado es como
una persona que no existe. Ni siquiera tiene el DNI.
Blanquita no habla, aunque sí puede escuchar. “Hay días en que se despierta alegre, pero hoy está triste”, dice Antonia Álvarez,
58 años. Por ser la madre, ella le conoce todos los gestos y los
estados de ánimo. Todavía recuerda que, al nacer, su hija pesaba dos
kilos y medio. Dice que había algo raro, porque no quería comer; sólo
tomaba leche. En aquel tiempo, cuando vivían en Graneros, los médicos
descubrieron que la beba no podía masticar.
Antonia habla de su
hija y no puede contener las lágrimas. Una mezcla de emoción, dolor e
impotencia se le anuda en la garganta y le frena las palabras, mientras
Blanquita está sentada a su lado, cerca de la cocina. La casa es una
construcción sin terminar, ubicada en Monte Grande (en la ciudad de La
Cocha), donde la familia se instaló hace 10 años. Antonia tiene cuatro
hijos (dos, de un primer matrimonio y, otros dos, de su segunda pareja).
“Soy separada desde muchos años”, dice pero no recuerda cuántos.
Siempre
luchó sola para alimentar a los cuatro hijos. “Trabajaba en el cerco
-recuerda-, de sol a sol, en la cosecha de limón, de tabaco o de
mandarina (en Catamarca), según la época del año, pero ya no puedo y
ellos no me dejan”, asegura señalando con la quijada al único hijo
varón. Javier -27 años, de pie y apoyado en una ventana-, escucha el relato de su madre en silencio.
Las
moscas se arremolinan sobre un vaso. Van y vienen inquietas. A Antonia
le cuesta hablar del problema de su hija y de la pobreza de tantos años
de soledad. En los largos silencios se oye el zumbido de las moscas que
vuelan sobre el mantel floreado de la mesa de madera. Al frente de la
casa, una plazoleta desierta recibe todo el sol de la siesta del jueves y
en las calles no hay un alma. Los vecinos deben estar durmiendo.
La
flacura de Blanquita empieza a saltar las fronteras del pueblo en el
sur tucumano. Un grupo de vecinos se movió para organizar una campaña y
conseguir ayuda. Quieren salvarla. A través de Facebook hicieron público
el drama de Blanquita. Subieron la foto de su extrema debilidad física.
En la imagen, Blanquita aparece sonriente. Debe haber sido uno de esos
días en que despierta entusiasmada.
La gente comenzó a compartir
la historia de la mujer de 25 kilos y empezaron a aparecer donaciones
por todos lados. Ex futbolistas, punteros políticos, dirigentes
barriales, vecinos de Aguilares, Concepción y Alberdi entregaron
alimentos a la familia. Antonia sabe que algo está cambiando. Se abrió
el trámite para que Blanquita obtenga su DNI. Por ahora espera que se
cumplan las promesas. “Me han dicho que ya va a llegar”, responde sobre
el Documento Nacional de Identidad.
Los vecinos pusieron el grito
en el cielo por el nivel de desnutrición de la joven discapacitada.
Algunos cuestionaron a los políticos y a los médicos; otros, pidieron
donaciones. La historia de Blanquita suena como un murmullo en La Cocha.
Está en riesgo su vida. Todos lo saben, pero algo hay que hacer. El
reclamo de los vecinos se agranda día a día y parece llegar a ciertas
puertas oficiales. Debajo de una ventana hay un bidet y un inodoro sin
estrenar y piezas de grifería todavía con papel de embalar. “Eso lo ha
traído la hija del intendente (Leopoldo Rodríguez)”, explica Antonia con
la inocencia de una madre desesperada. “Los vecinos me van a hacer el
baño, porque no tenemos”, agrega.
Qué dicen los médicos
Las
quejas de la gente también tronaron en las puertas del hospital de
ciudad Alberdi. Una médica y dos enfermeras visitaron a Blanquita en su
casa. Ellas constataron que padece desnutrición; y le han enviado
vitaminas, según le confirmó a LA GACETA la médica Susana Doncell.
La médica cuenta que Blanquita es una discapacitada neurológica; y que,
producto de su patología de nacimiento, no puede comer comidas sólidas,
sino licuadas, pisadas. “Blanquita no es parte de una familia de
extrema pobreza. Vive en casa de material, tiene agua, luz, cocina. Le
habían robado la garrafa y le enviamos una. A Blanquita, la madre no la
llevó al hospital. Fue el hospital el que fue a buscarla a su casa. Ella
fue hace dos meses porque quería gestionarle la pensión. A Blanquita,
que el mes pasado pesaba 26,5 kilos, la tenemos registrada desde hace
años entre los discapacitados de La Cocha. Yo propuse hacer un equipo
con nuestro nutricionista y con la madre, que tiene que entender qué
clase de alimentación le tiene que dar”. ¿Se puede recuperar Blanquita?
“Aunque por su contextura física no subirá mucho de peso, es fundamental
el rol de la madre en la alimentación”, enfatiza la doctora Doncel.
Los
hermanos de Blanquita trabajan en el campo, pero ahora no es tiempo de
cosecha. “Hay que esperar hasta marzo”, dice conteniendo las lágrimas
con orgullo de madre. “En el primer matrimonio me ha ido mal -remarca-, y
en el segundo, peor”. Nunca dudó en agarrar el machete o lo que fuera
necesario para trabajar en el campo y juntar algunos pesos. Ahora, los
fines de semana, prepara rosquetes y tortillas para vender en las calles
de La Cocha.
En la entrada de la casa, sobre un pequeño altar,
hay dos figuras de yeso de la Virgen del Valle y un crucifijo. “Como a
los cinco años, ella ha empezado a caminar. Le hemos hecho una promesa a
la Virgen y así ha caminado”, afirma.
En una semana, Antonia
recibió paquetes de alimentos que mandaron los vecinos solidarios. Eso
es bienvenido en la familia, pero está claro que Blanquita necesita
ayuda profesional. Ella tiene derecho a no quedar atrapada en su cuerpo
de niña frágil, que cuando camina lento por la casa parece a punto de
desmoronarse.
FUENTE: http://www.lagaceta.com.ar/nota/578412/sociedad/drama-blanquita-mujer-tan-fragil-apenas-puede-caminar.html
La inclusión e integración
son términos que en muchas ocasiones se utilizan como conceptos iguales
que comparten un mismo significado, sobretodo en el ámbito
educativo. Inclusión e integración no son palabras sinónimas.
Inclusión e integración representan filosofías
totalmente diferentes, aún cuando tienen objetivos aparentemente iguales
o significados parecidos.
Si bien es cierto, pasar de la exclusión a la
Inclusión supone un proceso largo de cambio y evolución. En medio de
esta transición podemos situar la integración. Ahora bien, debemos ir
mas allá, paso a paso sin olvidar que el último fin siempre es la
inclusión.
Esquema de diferencias: exclusión, segregación, inclusión e integración.
Inclusión e Integración: 10 diferencias
La inclusión NO se centra en la discapacidad o diagnóstico de la persona. Se centra en sus capacidades.
La inclusión educativa NO está dirigida a la educación especial, sino a la educación en general.
La inclusión NO supone cambios superficiales en el sistema, supone trasformaciones profundas .
La inclusión NO se basa en los principios de igualdad
y competición se basa en los principios de equidad, cooperación y
solidaridad.
La inclusión educativa se centra en el aula y NO en el alumno.
La inclusión NO intenta acercar a la persona a un
modelo de ser, de pensar y de actuar “normalizado”, acepta a cada uno
tal y como es, reconociendo a cada persona con sus características
individuales.
La inclusión NO es dar a todas las personas lo mismo,
sino dar a cada uno lo que necesita para poder disfrutar de los mismos
derechos.
La inclusión NO persigue cambiar o corregir la diferencia de la persona sino enriquecerse de ella.
La inclusión educativa NO persigue que el niñ@ se
adapte al grupo, persigue eliminar las barreras con las que se encuentra
que le impiden participar en el sistema educativo y social.
La inclusión NO disfraza las limitaciones, porque ellas son reales.
Algún día dejaremos de hablar de
educación para la igualdad de género, educación para niños/as con
necesidades educativas especiales, educación para colectivos en riesgo
de exclusión social…y entonces, simplemente hablaremos de EDUCACIÓN.
Así lo aseguró el ministro de
Salud Pública, Pablo Yedlin. "Son muy importantes los anuncios del
gobernador en cuanto a la importancia que le damos a lo que es la
prevención de accidentes", resaltó.
El titular de la cartera sanitaria se
refirió al anuncio del gobernador José Alperovich sobre las medidas que
se implementarán para reducir la cantidad de accidentes de tránsito que
se registran en la provincia.
"Hoy el 75% de nuestros internados en terapia intensiva en
los hospitales centrales es producto de accidentes de tránsito",
precisó.
"Es muy bueno que todos participemos, que la comunidad entienda el
enorme impacto que tiene en la salud, en la discapacidad, en los años de
vida perdidos", agregó Yedlin.
Explicó que "eso se trabaja usando cinturón, usando casco, bajando la
velocidad de manejo, haciendo que los chicos vayan en los asientos de
atrás con cinturón y sujetados. Si hacemos un esfuerzo en eso".
Nuevas especialidades en el Hospital del Este Eva Perón
El ministro se refirió a la apertura del nuevo sector de consultorios
externos para adultos en el nosocomio. "Sigue concretándose este sueño
que es el Hospital del Este Eva Perón. En este caso dando un segundo
paso importantísimo dado que además de ser Maternidad, y que ya tiene
más de 1.700 nacimientos, hoy suma la atención en consultorios
externos para múltiples especialidaes de adultos como Cardiología,
Neumonología, Reumatología, Endocrinología. Pretendemos que la población
del Este derivada de los CAPS y de los hospitales de la zona no tenga
que ir a hacer estas consultas con especialistas en los hospitales
centrales donde muchas veces los turnos son más dificiles de conseguir y
lo puedan hacer acá", señaló el funcionario.
Además adelantó: "también iniciarán con un un grupo de cirugías de
bajo riesgo para prácticas oftalmológicas, ginecológicas, inclusive
urológicas de baja complejidad que le irán dando el matiz final a este
hospital, que sabemos que es un hospital de agudos con un énafasis en
materno infantil".
Mi hijo nació sordo y hoy va a coro y habla inglés
29/01/14
Enzo y su hermano mellizo nacieron a los seis meses de
gestación. Y en la neo, para sacarlo adelante, le dieron un remedio que
lo dejó completamente sordo. Ningún médico se dio cuenta de su sordera;
quien lo intuyó fue Claudia, su mamá: “Tenía 5 meses y lloraba mucho. Yo
quería calmarlo y no podía. Era raro, yo no era mamá primeriza y sabía
que cualquier bebé, con sólo escuchar la voz de su mamá se calma, aunque
fuera por teléfono”, cuenta. Claudia lo llevó al pediatra, le preguntó
si podía ser autista o sordo, y el pediatra le dijo “señora, le está
buscando la quinta pata al gato”. Hasta que lo llevó a un otorrino y
dijeron sí: el bebé era hipoacúsico profundo bilateral: sordo total de
ambos oídos.
Claudia investigó sobre los implantes cocleares y
fue a su prepaga todos los días hasta que aceptaron hacerse cargo de los
costos. A Enzo le pusieron el primer implante el mismo día en que
cumplía un año y, en 2005, se convirtió en el bebé más chico implantado
en el país. Lo que siguió fue duro: viajaron desde Córdoba una vez por
semana a Buenos Aires para enseñarle a oír y a hablar y tuvieron que
leerle 10 cuentos por día para que incorporara palabras. “Cinco meses
después, estábamos en la playa jugando y yo salí corriendo. Y Enzo me
miró y me dijo ‘¡mamá!”, cuenta ella. Y se emociona. El segundo implante
coclear se lo hicieron a los 5 años. “Mi hijo iba a ser un chico
sordomudo y hoy no sabe lengua de señas ni va a un colegio especial.
Habla y escucha como cualquiera, forma parte del coro de niños, habla
inglés y toca el piano”, dice ella. Y uno siente eso: que habla de un
chico de 9 años ni aislado ni agresivo. Sólo eso, un chico.
Cuenta él que hay una historia que todavía lo hace emocionar. La
historia de una mujer sorda que tuvo un bebé y que creyó que iba a
perderse todo: escucharlo balbucear, escucharlo reírse, escucharlo,
algún día, decir mamá. Hasta que un día él –cirujano, otorrino, experto
en el área de implantes auditivos– le colocó un implante coclear y le
devolvió justamente eso: la posibilidad de conectarse con el mundo.
Quien lo llamó, llorando, fue el marido de esa mujer: decía que ella
acababa de oír, por primera vez, el llanto de su bebé. “Es que los avances tecnológicos están poniendo a la sordera en jaque”,
explica él, Mario Zernotti, el cirujano cordobés que en 2006 hizo el
primer implante coclear electroacústico del continente. Un implante
coclear es un pequeño dispositivo electrónico que se implanta detrás del
oído y permite a los pacientes con severas pérdidas auditivas volver a
escuchar.
“Hace 20 años, sólo se colocaba un implante coclear a
una persona con sordera total. Pero cuando eso sucedía, esa persona ya
estaba aislada del mundo: había pasado toda su vida sin haber podido
escuchar ni una noticia, ni el llanto de su hijo ni la bocina que le
tocaban para evitar un accidente. Ahora, en cambio, ya podemos hacer
implantes en bebés de un año, por lo que ese bebé no comienza una vida
con una discapacidad sino que se integra a la vida normal”, continúa.
Alexander
Vélez es uno de ellos. “Nació sin orejas producto de una malformación
congénita y cuando cumplió los tres añitos le colocaron los implantes
–cuenta Jorge, su abuelo, desde Catamarca–. Creímos que estaba destinado
a ser sordomudo, con problemas en la escuela, aislado, pero ahora
escucha perfecto, terminó el jardín y apenas le cuestan algunas letras”.
En la Argentina, según el último censo, hay unos 700.000
hipoacúsicos, es decir, personas con una incapacidad total o parcial
para escuchar sonidos.
De ellos, el 13% son sordos profundos.
Lo que podría cambiar radicalmente, en caso de que más gente tuviera
acceso a esta tecnología, es la calidad de sus vidas. “El resultado de
estos implantes depende del origen de la sordera. Algunos sólo van a
lograr percibir sonidos, pero la gran mayoría va a poder entender todo
lo que escucha. Y aunque algunos no puedan recuperar la totalidad de la
audición, sólo percibiendo sonidos le devolvés la posibilidad de
conectarse con el mundo: es como si a un ciego le permitieras ver,
aunque sea, en blanco y negro”, agrega Zernotti. Los avances tecnológicos están llegando tan lejos que hasta permitirían augurar el fin de nuevos niños sordomudos:
“Eso depende mucho del sistema sanitario de cada país. Si se ocupan de
estudiar bien a los niños al nacer, si se hace el diagnóstico correcto y
luego el implante, el fin de la sordomudez está a la vista”, agrega el
médico colombiano Jaime Gustavo Hernández Uribe.
Si bien la
sordera es una afección minimizada –suele creerse que es peor ser ciego,
por ejemplo– ya la consideran una de las enfermedades del futuro. La
Organización Mundial de la Salud anunció en julio que las enfermedades
de los órganos sensoriales están en el top 4 de las enfermedades del
futuro (después del cáncer, de las enfermedades neuropsiquiátricas y las
cardiovasculares). Además, el National Institute of Health de Estados
Unidos alertó sobre el “Planeta ruidoso”, lo que significa que el
bombardeo constante de ruido va a generar un aumento notable de personas
con pérdida auditiva.
En la Argentina, el Plan Médico Obligatorio
(PMO) cubre los costos de los implantes, aunque en la práctica hay
obstáculos: poca información, pocos cirujanos capacitados para hacer la
cirugía y pocas compras (el año pasado el gobierno compró solamente 32
dispositivos, como si fueran artículos de lujo). Aún a pesar de eso, ya
hay más de 5.000 argentinos implantados: muchos son ancianos que vivían
aislados en un rincón, sin autonomía, sonriendo en silencio sin entender
nada de lo que pasaba a su alrededor.
Muchos otros son bebés a
quienes ya no les espera una vida signada por el aislamiento, depresión,
agresividad y falta de lenguaje. Tendrán, en cambio, la fortuna de
poder oír a sus madres, a sus juguetes y al mundo, como cualquier otro
chico.